San Martín de los Andes, tentación de la comida regional. Patagonia Argentina.La tentación de la comida regional, los ahumados, patés y escabeches, encuentra en San Martín de los Andes el marco ideal para satisfacer los paladares más exigentes.
Hace 15 años en San Martín de los Andes aparecía una novedad en una gastronomía que se concentraba en una oferta bastante monocorde en base a parrillada y pizzas, y esa novedad venía de la mano de un discípulo de Peloncha Perret: Luis Etcheverrygaray y su restaurante “El Raulí”. Luis hizo tanto con tan poco, que quizás si hubiera tenido más tiempo, es pensable que podría hacer todo en materia de gastronomía. Innovó en su cocina, pero también se preocupó por la atención en el salón, la vajilla, la forma en que estaban vestidas sus mozas, hasta sus jarras de agua tenían un delantal puesto. Este paso fugaz de Luis por la vida astronómica de nuestra comunidad hizo una llamada de atención que fue evolucionando hacia la oferta que existe hoy. Una oferta que ha comprendido que aquella villa turística poblada de mochileros, ha ido dando paso a esta San Martín de hoy, que cuenta con un turismo de invierno que va creciendo en excelencia, calidad y cantidad; un turismo de primavera verano que ha incorporado el golf con la, quizás, mejor cancha con que cuenta el país, que complementa todo ese mundo de exigentes dedicados a la pesca con mosca, y todas las alternativas que han enriquecido constantemente las posibilidades que hoy encuentran nuestros visitantes durante todo el año. Y la gastronomía no se retrasó, sino que siguió avanzando al compás de esta evolución de cantidad y calidad. Fuera del pueblo hay dos pociones interesantes, y cada una en casa uno de sus accesos de entrada. Viniendo desde el Aeropuerto, está el Nuevo Caranegra, donde Juan Manuel Boschi le va poniendo garra para colocarlo en el lugar que merece. El ambiente es el de los viejos cascos de estancia patagónica, conservado casi intacto, y es fácil imaginar la vida de aquellos pioneros padeciendo largos inviernos y floridos y maravillosos veranos. En la entrada viniendo por el Camino de los Siete Lagos, dentro del complejo Pahiuén, está el Nuevo Wine Bar. Una propuesta creativa, amable y con una de las mejores vistas de atardecer que ofrece San Martín. Allí está Nicolás Urquiza como dueño y señor del salón, con su desparpajo calculado, y sólido conocimiento de las principales propuestas que tiene para ofrecer la enología nacional. Maravillosas pizzas hechas a la parrilla, platos de Wok, una buena carta de ensaladas, que salen de una cocina manejada por Sebastián Baloni, pero sobre todo la atención siempre amigable, que hace que uno sienta estar en un lugar de amigos donde siempre es bien recibido. Buena música, buenos sillones para apoltronarse, un fuego en la estufa que llama a no moverse de allí durante horas. Bajando al pueblo se encuentran las tradicionales propuestas Doña Quela, que se trajo a Hernán Bergonzeli, antes en el Wine Bar , para darle un sólido empujón a su cocina. Si quiere encontrar turistas brasileros que anden por la zona, no lo dude, vaya a La Fondeau Betty, y verá que es el meeting point invernal obligado para todos los que hablen portugués. Alejandro Solezi sigue poniéndole garra a La Tasca que es desde siempre “el lugar” para los sanmartinenses, que se sienten en su casa cuando van a comer allí. Si anda buscando parrillas, hay dos clásicos que no decaen: el Ku y Patagonia Piscis. La carne es siempre buena, y la puede pedir en el punto en que desee, que el maestro asador atenderá sus deseos. La cosa más elaborada esta en La Reserva, donde sus dueños Rolo y Valeri, han convocado a un chef como Alan Marchand, que secundado por Nacho Segarna, han desarrollado una nueva e interesante carta, poniendo foco también en contar con una interesante cava. Muy atractiva es la propuesta de postres que están ofreciendo. Otra posibilidad para la hora del té en el atardecer es subir hasta El Arrayán, no se arrepentirá de llegarse hasta allí, cuando se le presente el atardecer como uno de los espectáculos cordilleranos inolvidables. Además, si viene bajando del cero después de haber esquiado, y toma el viejo camino, que es precioso, le queda de pasada. Si piensa donde terminar la noche, en algún lugar donde ver y ser visto, tiene tres opciones a su eleccion: El Munich, Down Town Matías y El Moro. San Martín ha tomado el camino de la buena gastronomía, con buen servicio, buenos productos, y sobre todo haciendo de la comida un placer, como dijo Epicuro: “la mayor dicha del hombre está en el vientre”. ¿ Habrá probado alguna vez practicar pesca con mosca?.
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