Los dueños de Air Comet intentaron desesperadamente en la noche del lunes y en la mañana del martes buscar una solución a la grave crisis de Air Comet. Echaron el resto para parar a los bancos, para 'subchartear' los vuelos que tenían previsto en estas complicadas fechas y para calmar a los clientes y proveedores. Pero sin éxito porque el reto, más que complicado, era imposible. Sin embargo, en Marsans aún soñaban con salvar la aerolínea para que no arrastrara a las demás empresas.
El efecto dominó es, por tanto, el principal problema con el que se enfrentan los propietarios del Grupo Marsans. ¿Cómo afectará a las demás divisiones del grupo y , sobre todo a la minorista, el cierre de la aerolínea, con la que estaba tan ligada financieramente?. Ya le está perjudicando: desde el martes son varios los acreedores que han decidido poner en prepago a la agencia,” porque hemos aguantado lo que no está en los escritos y porque los pagarés son papel mojado”, tal como adelantó mallorcadiario.com.
La agencia de viajes, un negocio rentable que ha servido para alimentar mes tras mes a la compañía aérea, al igual que la cadena hotelera, están con el agua al cuello. Y es que como el prepago se generalice, no dispondrá ni de hoteles para alojar a sus clientes, ni de vuelos para viajar ni de operadores para vender productos. La deuda que tiene VM con bancos, hoteleras y operadoras es cuantiosa y de dudoso cobro pese a estar avaladas con propiedades particulares de los dueños.
La cadena hotelera, la otra joya del grupo, está en venta desde hace un par de meses, tal como anunció pref.com. El macro complejo Bellvue, en el norte de Mallorca, ha sido ofrecido a un sinfín de hoteleros, y todos ,a pesar de las buenas condiciones de precio, han dado una respuesta negativa. Lo mismo sucede con solares en República Dominicana y en la Riviera Maya mexicana y con establecimientos en Fuerteventura.
Las empresas de transporte terrestre también se están viendo afectadas de forma indirecta. Trapsa, histórico germen de este grupo, está a punto de venderse, pero no se concreta la operación. Igual sucederá con otras firmas de esta división, abocadas a la venta para generar ingresos con los que hacer frente no sólo a los deudores de la aerolínea sino a los clientes que hacen posible el funcionamiento del grupo, y aquí está el meollo de la crisis.
¿Quién compra ahora, en estas condiciones, Viajes Marsans? Tal vez el pretendiente más solícito, y ello porque sería la única manera que tendría de recuperar la gran deuda que el grupo de Díaz y Arias tiene contraído con él. Pero la venta en cualquier caso no sería fácil, aún cuando tenga derecho preferencial en algunos activos. Los bancos tendrán que ponerse de acuerdo. ¿Y quién compra los hoteles o los solares de la cadena en una situación económica y financiera tan adversa como la que estamos viviendo?
Las entidades financieras están, además, muy encima de las empresas del grupo, con acciones pignoradas de algunos establecimientos. Es decir, mucho mejor posicionadas que el resto de acreedores. Algunos de estos, también en situación comprometida, a su vez provocarán una caída en cadena de impagos con sus proveedores. En donde no hay problemas es en el competidor más directo, que en la noche del lunes — está comprobado, no es un rumor — gozaban con la caída de AC.
La crisis de Marsans no es buena para el sector turístico español: por sus repercusiones directas e indirectas en un sinfín de empresas de todo tipo, por los consiguientes daños laborales y porque llega en el peor momento de la historia del turismo español. Nunca hubiésemos deseado equivocarnos cuando en octubre del año pasado escribimos acerca de la delicada situación de este grupo, aunque jamás imaginamos que los problemas llegarían tan lejos.
Fuente:
Gabriel Hilton
www.preferente.com
Imagen:
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