Salta, eternamente linda. Argentina.Salta se ha convertido en la ciudad más importante del Norte, punto de partida para los Valles Calchaquíes y para la puna salteña.
Por qué ir
Por la riqueza de su arquitectura y la imaginería colonial. Y también por el valor de las piezas arqueológicas del Museo de Alta Montaña (MAAM). Por sus noches de peña, empanadas y vino, las más alegres del norte del país, que reúnen a los locales con los turistas de todo el mundo. Para tener en cuenta Mejor época: Verano | Primavera | Invierno | Otoño Cantidad de días: 7 días o más | 4 días
Para ir: En familia | Con amigos | Solo
Plan: Vida nocturna | Aventura
Imperdibles El casco histórico El legado hispánico de esta emblemática capital norteña se conoce a pie, recorriendo sus plazas, recovas, iglesias y museos. El encanto de Salta reside en la mezcla de su arquitectura colonial con su tradición gaucha. El casco histórico de la ciudad, con sus callecitas de veredas angostas, recovas y balcones de impronta hispánica, bien merece una visita.
Conviene hacerla a pie, comenzando en la céntrica plaza 9 de Julio, recientemente puesta en valor; las cuatro calles que la rodean fueron adoquinadas como en las viejas épocas. Frente a la plaza, siguiendo el damero hispánico, está la Catedral Basílica, construida a partir de 1858; su mayor orgullo es su altar, laminado en oro. Allí se pueden ver las imágenes de los patronos de la ciudad, el Señor y la Virgen del Milagro, y también el Panteón de las Glorias del Norte, donde descansan los restos de Güemes. Del otro lado de la plaza se encuentra el Cabildo Histórico del Norte, uno de los edificios de los que mejor se han conservado en Argentina, declarado Monumento Histórico Nacional. Su construcción comenzó en el siglo XVII, pero fue cambiando con las décadas; la forma actual se debe a una restauración del arquitecto Buschiazzo, en 1943. Desde 1949 funciona allí el Museo Histórico del Norte. San Lorenzo Un paseo por el refugio favorito de los salteños, muy cerca de la ciudad pero al borde de la selva. Esta villa de verano en las afueras de la ciudad de Salta, a unos 10 km y 10 minutos en auto del centro, es ideal para tomarse un descanso de la ciudad y asomarse a las yungas y la selva montana.
Está dentro del fértil valle de Lerma y al pie de la quebrada de San Lorenzo, ahí donde empiezan las primeras serranías del oeste; eso lo hace un lugar verde, lleno de árboles y flores. Las casas señoriales del siglo XIX, como el conocido Castillo de San Lorenzo, le agregan encanto. Cabalgatas, trekking, paseos en bicicleta y en cuatriciclo son buenas maneras de explorar la zona. Así se puede visitar la reserva natural provincial Finca Las Costas, de 10 mil hectáreas, donde se puede apreciar la variedad de especies animales y vegetales de la región; desde allí salen las mejores sendas, como los caminos hacia la quebrada de Arteaga, Potrero Grande y Puerta del Cielo. También se puede recorrer la reserva natural fitogeográfica Quebrada de San Lorenzo, que protege la biodiversidad de las yungas, y practicar parapente en la zona de Loma Balcón. Puede ser un buen paseo por el día; si el plan es quedarse, hay buenos hoteles, hosterías, cabañas y restaurantes. Fuente: |
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